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Cómo hervir brócoli para que quede verde y crujiente: el truco japonés

A todos nos pasó alguna vez: ponemos el brócoli a hervir, nos distraemos un momento y cuando lo sacamos está amarillento, blando, aguado y con ese olor fuerte a repollo que invade la cocina. La buena noticia es que no hace falta ningún ingrediente especial para evitarlo. Alcanza con cuidar cuatro detalles: cómo se limpia, cómo se corta, cuánto tiempo se cocina y qué se hace apenas sale del agua.

Por qué el brócoli se pone amarillo

El verde intenso del brócoli se debe a la clorofila. Cuando se cocina de más, el calor y los ácidos que el propio vegetal libera en el agua l PARTOCO a degradan, y el color pasa a un verde oliva apagado o amarillento. Al mismo tiempo, los compuestos azufrados se descomponen y aparece el olor característico. Es decir: el enemigo no es el agua, sino el exceso de tiempo.

1. Límpialo en remojo, no solo bajo el grifo

Los ramilletes son muy apretados y pueden guardar tierra o algún insecto pequeño. Llena un bol grande con agua fría y sumerge el brócoli con las flores hacia abajo. Muévelo un poco y déjalo unos 5 minutos. Luego sácalo del bol (sin volcar el agua encima) y dale un último enjuague.

2. Córtalo parejo y no tires el tallo

Separa los ramilletes en trozos de tamaño similar para que se cocinen al mismo tiempo. En los más grandes, haz un corte pequeño en la base y termina de separarlos con las manos: así no se desarman las flores.

El tallo es la parte que más se desperdicia y una de las más ricas. Corta el extremo duro, pela la capa exterior fibrosa con un pelapapas y corta el centro en bastoncitos o rodajas finas. Es tierno, dulce y se cocina junto con los ramilletes.

3. Agua hirviendo con sal y muy poco tiempo

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